viernes, 5 de febrero de 2010

Angulo de reposo

Es difícil resumir en pocas líneas una novela de 700 páginas.

En mi caso empecé a leerla porque me gustó mucho otra del mismo autor: “En lugar seguro”.

La síntesis de mi opinión es que se trata de una novela magnífica. Como contrapunto puedo añadir que en algunos momentos baja un poco la intensidad, cosa lógica en una novela tan larga, y que me ha desconcertado el modo de terminarla. Esto aguó un poco la buena sensación que deja acabar de leer la última página de un libro con el que has disfrutado durante días.

Wallace Stegner escribe muy bien. "Angulo de reposo" no es una novela de acción. Recoge el recorrido vital de un matrimonio, con muchas circunstancias difíciles que se van resolviendo mejor o peor con las virtudes y defectos de cada uno, y con el tesón de seguir adelante con la familia a pesar de las dificultades.

El contexto es la emigración desde el Este de Estados Unidos hacia el Oeste a finales del s.XIX, la explotación de las minas y la colonización de tierras aún desérticas por medio de pantanos y canales.

El protagonista es el historiador Lyman Ward, que en 1970 va reconstruyendo y escribiendo la historia de su abuela Susan, dibujante y escritora de Nueva York, llamada a formar parte de la élite cultural neoyorkina, pero que se casa con un ingeniero de minas cuya pasión está en las obras que se están haciendo en el Oeste.

La historia gira alrededor de la aventura profesional, familiar y social de Susan y de su marido Oliver Ward. A la vez, hay una trama paralela que es la situación actual del propio Lyman (recién separado de su mujer y en silla de ruedas por una operación), y lo que le va influyendo el descubrimiento de la vida de sus abuelos.

Está basada en las cartas de una escritora–pintora norteamericana de esa época, que siguió una trayectoria similar a la que se relata de la abuela Susan.

Valores firmes, incertidumbres ante el cambio de modelos sociales, luces y sombras de las personas, virtudes y defectos... y la importancia de asumir las consecuencias de las propias acciones y compromisos.

11 comentarios:

Pilu dijo...

También he reseñado este libro en mi blog. Pero la tuya es más completa, está muy bien hecha. Efectivamente, el final es desconcertante, pero la novela es magnífica, profunda, y plantea muchas cuestiones trascendentales para el hombre.

madison dijo...

Me gusta mucho tu blog, las reseñas que haces son magníficas.
Como tú, yo también leí este libro porque el primero, En un lugar serguro me dejó muy buen sabor de boca. Y aunque este es un libro espléndido debo añadir que me gustó más el primero.
Un saludo y aprovecho para preguntarte si puedo añadirte a mi blog.

Thomas dijo...

Muchas gracias, Pilu.

Madison, también a mi me pareció mejor y más "redondo" el primero.
Gracias por el comentario, y por supuesto que puedes añadirme en tu blog.
Un saludo.

Mariazell dijo...

Ahora mismo estoy leyendo este libro. Lo llevo por la mitad, espero que no me decepcione el final como a vosotros. Yo también leí "En lugar seguro" y por eso me lancé con este.
Saludos y gracias por el blog

maribel dijo...

Hola Thomas recuerdo tu recomendación de En un lugar seguro, que aún tengo pendiente y lo que cuentas de esta novela me hace dudar, todo lo que escribes hace que me apetezca leerla, valores, historia familiar, la época, la visión de una escritora-pintora..., noto que leemos muchos libros pero cuesta encontrar uno que realmente nos impacte.
Un saludo ;-)

Thomas dijo...

El final no es decepcionante Mariazell, sino desconcertante. Ya nos dirás algo.

Maribel, estoy seguro de que cualquiera de los dos te va a gustar.
Tienes razón en lo que dices.
Yo he variado mi modo de escoger los libros: Antes leía casi lo primero que alguien me recomendaba, y era como cuestión de orgullo acabar un libro empezado. Ahora no empiezo a leer un libro que no me apetezca; y no acabo un libro con el que no esté disfrutando.

También valoro más las buenas recomendaciones.

Es verdad que hay pocos libros impactantes, y más vale dedicar tiempo a descubrirlos que a leer cosas poco interesantes.

primopons dijo...

Me incorporo al club de lectores de esta magnífica novela. Me gusta tu reseña, Thomas. Me quedan aún 200 páginas para terminarla (acaban de construirse su casita de piedra en el cañón del Boise). Me dejas intrigado con lo del final desconcertante. Me vengo frenando en la lectura para que me dure, ya que estoy disfrutando. Con Madison (ha opinado más arriba) he coincidido en otro sitio y ya me recomendó En lugar seguro, el cual ayer por la tarde lo compré. Así que en mi caso sigo el orden inverso que vosotros. Llegué a Ángulo de reposo por un artículo de Rodrigo Fresán que podéis encontrar en la red. Saludos.

Ion dijo...

¿700? No creo que me pillen, aunque no dudo de su calidad, pues "En lugar seguro" me pareció bastante buena.

primopons dijo...

Ya lo terminé. Ahora entiendo lo del "desconcierto" con el final. Pero a mí no me ha aguado la buena sensación, como comentaba Thomas que le ocurrió a él. Otra cosa sería que hubiera quedado la historia inconclusa o cabos sueltos, lo cual si me suele dar mucho coraje. Pero, bueno, supongo que, aunque desconcierte un poco, es una forma de buscar la convergencia de las dos historias paralelas, la de los abuelos y la de Lyman Ward. Coincido con vosotros: es una novela magnífica.

Thomas dijo...

Gracias por tus comentarios primopons, me alegra que hayas vuelto aquí al acabar el libro y que nos des tu opinión.
Un saludo.

Isi dijo...

Hola Thomas!
Vengo porque lo terminé hace unos días (y ya sabes que te comento aunque sea tardíamente en estos casos).
Me ha encantado, he disfrutado la historia; como es tan lenta (parece que no pasan cosas) al final se paladea más. El final sí que desconcierta, aunque ya nos avisaron en un momento anterior cuando hace referencia a una foto donde había una niña, ya sabes.

El caso es que me parece una historia de lo más real, con ilusiones y desilusiones (más de las segundas), y de esas que no se olvidan.
En fin, creo que en un mes y medio tendremos otro libro del autor; a mí ya me tiene como lectora fija!