miércoles, 2 de febrero de 2011

El día D.

Para los que les guste la literatura bélica, este es un buen libro. Lo recomiendo, recoge un montón de datos, pequeñas historias y anécdotas alrededor del desembarco de Normandía en la segunda guerra mundial.
Bastaría con esto para presentar el libro, pero aprovecho esta entrada, y que escribo en mi blog, para decir algo de lo que pienso.


A mi, en general, no me gustan las batallas. Entiendo que en algunas ocasiones excepcionales pueda no haber más remedio que el recurso a la guerra, pero no soy capaz de apreciar brillantes estrategias ni disfrutar de decisiones y acciones cuyo resultado es el sufrimiento absurdo y la muerte de muchas personas. 
De la guerra sólo suelo leer libros que cuentan historias personales, de gente que la ha sufrido y, de un modo u otro, ha sabido sacar algo bueno de una cosa tan terrible. Gente que cuenta su dura experiencia y sus reflexiones para que otros puedan aprender de ellas, y ahorrarse en buena parte ese sufrimiento en su propia carne.

Pero hay una acción bélica que miro de otro modo: el desembarco de Normandía.
Es un hecho al que he dado muchas vueltas en la cabeza, y supone para mi algo admirable y casi inconcebible: que tantos miles de jóvenes norteamericanos (y canadienses y australianos, pero en menor número) pusieran en peligro su vida, y muchos la perdieran, para que Europa, una tierra para ellos lejana y desconocida, no cayera en la tiranía nazi...

Habrá quien ponga pegas y justificaciones políticas, éticas, económicas, o de todo tipo a esta reflexión, pero lo cierto es que para mi resulta un acontencimiento suficiente como para que mi actitud interior ante los Estados Unidos sea en primer lugar de agradecimiento, también cuando veo ahora tantas cosas en su política que me gustan más bien poco.

"El día D", de Antony Beevor, es un libro que recoge pormenorizadamente esa batalla, y refleja en multitud de anécdotas los sentimientos y las acciones de muchos protagonistas.
Es un acontecimiento intenso y decisivo en la historia mundial contemporánea. Quizá mi punto de vista es demasiado simple, pero no lo he leido principalmente para disfrutar, sino para aprender de la historia, para evitar que se repita y, como he dicho, por agradecimiento.

A los amantes de los libros bélicos, entre los que tengo abundantes amigos, estoy seguro de que les resultará un libro apasionante.

5 comentarios:

Chon dijo...

Por desgracia, los EE.UU de ahora no tienen nada que ver con los de hace 60 años. Han perdido muchos de sus valores.

Anacleto dijo...

Thomas, me he quedado atascado a la mitad de este libro. He leído con gusto varios de Beevor (Stalingrado, Berlín, Guerra Civil), pero con este no he podido terminar. Demasiados datos, una tonelada de nombres... Creo que en el verano lo retomaré de nuevo.
Los que no se atrevan con el libro pueden probar con la serie de tv "Hermanos de sangre", que relata bastante bien los mismos hechos.

Goizeder Lamariano Martín dijo...

La verdad es que la literatura bélica nunca me ha atraído, así que este lo dejo pasar, algo que mi lista infinita de libros pendientes me agradecerá, jeje. Muchos besos!

maribel dijo...

Umm! Thomas, creo que tengo el lector ideal para este libro...me has dado una idea..
La serie Hermanos de sangre es una joya!!
gracias por compartir ;-)

Los duelistas (videoblog de libros) dijo...

Las guerras son horribles, of course. Pero, como dices, en ellas trnascurren historias que si merecne la pena.