María
Dueñas ha escrito su segunda novela. La primera arrasó en ventas, y ésta lleva buen camino. He leido las dos y creo que no puede ser
calificada como una escritora de novelas de acción. Mas bien pienso que es una
escritora de historias, y las escribe muy bien.
Por
eso, quien pretenda encontrar aquí una novela de acción, o una vibrante
historia multiescenario, va a salir decepcionado, porque llegas a la
página 250 y “todavía” no ha “pasado” nada. Y no es que a partir de ahí
empiece un ritmo trepidante, no, sigue más o menos parecido, pero la
investigación de un par de historiadores va dando su fruto, y hay cierto
misterio, o incertidumbre sobre lo que va a pasar.
Pero
lo de menos es el misterio, o la resolución de un argumento, no muy
complicado por otra parte. La lectura de esta novela se asemeja más a
una tertulia, o una conversación con participantes interesantes que van contando sus vidas y
acaban entrecruzándose.
La
protagonista, Blanca Perea, en una edad cercana a los cincuenta, casada
y con dos hijos que ya viven por su cuenta, ve como su vida se rompe
junto con su matrimonio, de un modo inesperado e imprevisto por ella.
Aprovechando
su puesto de profesora con curriculum en un Departamento universitario
de Historia, pide la primera beca que puede para irse al menos un año lo
más lejos posible.
Recala en California y allí transcurre la historia, con personas nuevas, ambiente nuevo y una tarea por delante.
Y
desde allí cuenta las historias de vidas que se entrecruzan con la suya
propia; las de otros hombres y mujeres que conoce al otro lado del
charco, pero que han transcurrido en buena parte por la España del siglo
XX, narradas con gran soltura e interés.
A
mí me ha gustado. He hablado con otros que la han leido y tienen diversas opiniones, la encuentran un poco
“sosa”, pero pienso que es por lo que he dicho al principio: no se puede
esperar una novela de acción, porque no lo es.






















